Gabinete de Psicología de Esteban Brook-Hart

Tu psicólogo en Valencia

Qué es la corriente cognitivo-conductual

Esta corriente de psicoterapia postula que nuestra forma de ser es el resultado, casi al 100%, de los aprendizajes que realizamos a lo largo de nuestra vida. Todo lo que aprendemos a través de las experiencias que vivimos nos transforma en las personas que somos a día de hoy. En ocasiones, realizamos una serie de aprendizajes que nos resultan dañinos y nos sumen en problemas emocionales. La terapia cognitivo-conductual consiste en manejar estos procesos de aprendizaje, en desaprender las conductas que nos hacen daño y reaprender las que nos ayudarán a superar el problema.

Cuando la vida nos presenta trabas que nos parecen insuperables es habitual que caigamos en espirales de negatividad que nos impiden seguir avanzando. Le damos vueltas a los problemas sin encontrar respuestas satisfactorias, y las acciones que ponemos en marcha nunca terminan de darnos una solución definitiva. Es en momentos como estos cuando podemos sacarle mucho partido a la intervención cognitivo-conductual, que incide en nuestros pensamientos negativos y en nuestras conductas para salir del círculo vicioso que representa el problema emocional.

Siguiendo esta línea es importante tener en cuenta que pedir ayuda a un psicólogo no es un signo de debilidad, ni de locura ni de enfermedad mental, sino todo lo contrario: indica que somos conscientes de que no somos capaces de resolver por nosotros mismos una dificultad que nos afecta en nuestra vida diaria, y que hemos tomado las riendas de la situación para aprender las habilidades que nos ayudarán a solucionarla. Ir al psicólogo significa, simplemente, que vamos a sustituir los aprendizajes que nos hacen daño por otros que nos ayudarán a alcanzar nuestras metas. El psicólogo jamás te juzgará, sino que su trabajo consiste precisamente en comprender lo que te pasa y ayudarte a superarlo.

¿Es eficaz la intervención cognitivo-conductual?

Todas las técnicas que se utilizan han probado ser útiles a través de numerosos estudios científicos. No solo las técnicas son eficaces, sino que para cada tipo de dificultad existen pautas que recomiendan el uso de unas técnicas u otras en función de los resultados que han dado en las investigaciones sobre su utilidad y eficiencia.

Fases de la intervención

La intervención psicológica se estructura en cuatro bien diferenciadas:

La primera de ellas consiste en explorar el motivo que te trae al gabinete. Para ayudarte a resolver tu problema, el psicólogo debe conocer en detalle qué es lo que te ocurre. De esta manera, sabrá qué es lo que hay que hacer exactamente. Por eso, en las primeras sesiones te hará preguntas para profundizar en los factores que influyeron en el inicio del problema y en su mantenimiento. Este proceso suele abarcar entre una y cuatro sesiones, dependiendo de lo complicado que sea el problema.

La segunda fase es la de la explicación de la hipótesis. Tras la evaluación el psicólogo debe tener claro qué es lo que te pasa. En esta fase te dará toda la información que ha recabado sobre el problema para que tú también lo entiendas perfectamente. Además, te explicará en qué va a consistir la intervención, que estará diseñada a tu medida. Es importante que sepas cómo empezó el problema, y cómo se mantiene, para que comprendas la propuesta del psicólogo. De hecho, con la explicación de la hipótesis enseguida intuirás qué hay que hacer para solucionar lo que te atormenta incluso antes de que te lo explique el psicólogo. Habitualmente esta fase dura una sesión, aunque los problemas muy complejos pueden requerir más sesiones.

La tercera fase es la intervención propiamente dicha. Este es el momento en el que el psicólogo te enseñará las técnicas para que avances hacia la solución. El psicólogo y tú practicaréis las técnicas en el gabinete, y entre sesión y sesión las aplicarás en tu vida diaria.

Una vez hayas superado el problema será el momento de que vueles del nido por tu cuenta. Aquí empezará la fase de seguimiento. El psicólogo irá espaciando cada vez más las sesiones, y en ellas evaluará que los logros conseguidos con la intervención se mantienen en el tiempo. Una vez vea claro que el problema está bien solucionado, la intervención habrá terminado.

Cuándo es recomendable pedir ayuda psicológica

La ayuda psicológica es recomendable cuando sientes que tienes un problema emocional o una situación en tu vida que no sabes resolver. Puede que sientas que desde hace algún tiempo tu estado de ánimo ha bajado y no lo consigues remontar. O puede que haya situaciones que no sepas manejar satisfactoriamente porque te provocan una molesta ansiedad. También puedes pedir ayuda si consideras que no puedes afrontar una situación concreta y necesitas que alguien te acompañe en la toma de decisiones. Además, los psicólogos también trabajamos los problemas de conducta en niños que se portan mal, por ejemplo, o en adultos que no saben manejar su ira de manera eficaz.

En definitiva, si notas que tienes dificultades en tu vida diaria y no sabes cómo superarlas, la intervención psicológica puede ser de gran ayuda para que restablezcas tu bienestar y tu felicidad.

Es importante tener siempre en cuenta que ir al psicólogo no es motivo de vergüenza, ni de debilidad, ni tampoco es signo de locura. Un problema emocional no es ni más ni menos que el resultado de un proceso de aprendizaje que nos hace daño. El psicólogo, como experto en los procesos de aprendizaje, te ayudará a desaprender lo que no es útil, y a aprender estrategias que te serán de más ayuda.